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¿Irresponsabilidad? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Admin   
Lunes 25 de Enero de 2010 07:59

 

 

¿Irresponsabilidad?

 

Hace poco más de un mes –el 3 de diciembre- se presentó la Plataforma Profesional

Farmacéutica. La misma está constituida por un nutrido grupo de profesionales de la

Farmacia y de otras disciplinas y su objetivo es realizar un conjunto de proposiciones

al Ministerio de Sanidad y Política Social y al Consejo General de Colegios de

Farmacéuticos por una serie de problemas relacionado con el cambio de estatus de un

medicamento, conocido popularmente como píldora del día después (PDD).

La propuesta más importante es que la mencionada píldora vuelva a ser clasificada

como de prescripción médica ya que no está clara su inocuidad, como alegremente las

Ministras de los ramos relacionados habían manifestado.

Por la eficaz labor de un diputado en las Cortes de los que sí trabajan, ha visto la luz

un informe fechado el 7 de octubre de 2009 a propósito del cambio de estatus de la

PDD.

En dicho informe se supone que se iba a justificar el cambio de situación legal del

medicamento conocido con la denominación común internacional levonorgestrel, en

la indicación de la llamada anticoncepción de urgencia.

Como el artículo 22.2 del RD 1345/2007 establece que los informes de evaluación de

los medicamentos han de ser públicos, sin problema puedo comentar el contenido de

este en concreto que es monográfico sobre el citado medicamento en su presentación

de 1500 microgramos.

La fecha de remisión del informe por parte de la Agencia Española del Medicamento

es de octubre pero la fecha oficial del mismo es del 25 de septiembre de 2009, es

decir tres días antes de su cambio de estatus; por el cual este medicamento, de receta

desde marzo de 2001, fue clasificado como de no prescripción.

Este informe de evaluación consta de 12 páginas. Sus conclusiones son interesantes.

En cuanto a efectividad: alrededor del 95 % si se toma adecuadamente después de las

relaciones desprotegidas dentro de las primeras 24 horas, 85 % si se hace entre las 25-

48 horas y tan sólo del 61 % si se toma por encima de las 48 horas.

En cuanto a la seguridad señala que las reacciones adversas de los estudios previos a

la comercialización fueron dolor abdominal, nauseas, fatiga, mareo, cefalea y otros

además de sangrado en un 30,89 %. En los estudios  que se han hecho tras su

comercialización se han detectado problemas que han obligado a cambiar la ficha

técnica y el prospecto; dichos problemas atañen a las personas con riesgo de tener

embarazos ectópicos o salpingitis (inflamación de las trompas de Falopio). En ambos

textos se ha contraindicado el uso de la PDD a personas que hayan sufrido alguno de

estos problemas en el pasado.

Lo que no era conocido por el gran público y produce sorpresa del informe de

evaluación es que dice que: “Un riesgo potencial es la aparición de tromboembolismo

venoso”. Y en el siguiente párrafo: “En estos preparados para la anticoncepción de

urgencia, la dosis que se administra es menor que la que correspondería a un ciclo de

anticoncepción hormonal, pero no puede descartarse el riesgo de tromboembolismo

venoso en mujeres que hicieran un uso no recomendado (repetido y frecuente) de los

preparados de anticoncepción de urgencia”.

Más claro que el agua. Lo suyo, como solicita la Plataforma es que este medicamento

sea de receta médica y que conste su prescripción en la historia clínica de la paciente,

que debe ser mayor de edad y consciente de los riesgos que conlleva el uso de este

producto. Este es el único camino de evitar el uso repetido y frecuente (mal uso o

abuso) de la PDD. La red de farmacias, a pesar de su gran eficacia y profesionalidad,

no puede garantizar este uso adecuado, porque sus bases de datos no están

interconectadas y los farmacéuticos no están facultados por la ley para solicitar

identificación a la persona salvo que el paciente aporte una receta médica para ser

dispensada. Por mucho que le expliquen al paciente los farmacéuticos (con el estatus

actual puede adquirir el producto cualquier persona, de cualquier edad, de cualquier

sexo; es de venta libre) no está contemplada la denegación de dispensación. Si a pesar

de eso, se le deniega la dispensación, basta con encontrar una oficina de Farmacia

que, haciendo uso de su libérrima voluntad, se la dispense. Y así hasta todas las que

desee el/la usuario/a, sin límite. Y sin control. En contra de la propia advertencia de la

Agencia Española del Medicamento.

El tema cae por su propio peso.

Una vez conocido este informe oficial en mi opinión no cabe al Ministerio otro

remedio que volver al estatus anterior si no quiere ser acusado con razón de una

gravísima irresponsabilidad con la salud de las personas que dice proteger.

Especialmente después de haber proclamado a los cuatro vientos que el producto era

“inocuo” y que “no tenía efectos secundarios”. Este mensaje debería traer

consecuencias para los que lo proclamaron si este informe era conocido desde un

principio.

 

 

Última actualización el Lunes 25 de Enero de 2010 08:02
 
Más allá de la PDD: el abandono del Consejo de Colegios de Farmacéuticos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Admin   
Miércoles 28 de Octubre de 2009 08:46

Más allá de la PDD: el abandono del Consejo de Colegios de Farmacéuticos

 

Ya hemos comentado someramente para la seriedad del tema algunos aspectos relacionados con la venta libre de la píldora del día después, post-coital o del día siguiente.

Se ha escrito que es relativamente segura –en caso contrario, no estaría comercializada- pero en unas condiciones concretas y bajo un uso racional.

Lo que estimo que no se ha comentado suficientemente es el desacierto del documento que debe acompañar a la dispensación de toda PDD según el Ministerio de Sanidad y Política Social.

Este documento es un tríptico que estos días –un mes después- está llegando a las oficinas de Farmacia.

El tríptico en cuestión trata de la “píldora de urgencia”, información para las usuarias y viene firmado por el propio Ministerio y para nuestra desgracia, por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. Las otras entidades me importan menos, pues al fin y al cabo entiendo que unas han sido engañadas y otras no han hecho más que cumplir con su cometido (Por ejemplo, la Sociedad Española de Contracepción, ¡Que triste empresa!).

Pero, vayamos al caso. El Consejo General de Colegios secunda un documento en el que se dice sin ningún tipo de problemas que las páginas en las que se puede encontrar información sobre sexualidad son: www.yopongocondon.comwww.condoneate.org, y da como teléfono de referencia el de “móvil sexjoven” (supongo que deben tener alto nivel científico y educativo). Parece como de chiste, que una entidad de profesionales se preste a este tipo de bobadas.

En cuanto al contenido, indudablemente escrito por un absoluto desconocedor de los medicamentos, da vergüenza verlo firmado por un colectivo de farmacéuticos; mucho menos por lo que se supone que debía ser el máximo órgano representantivo de nuestra profesión pero, está claro que quiere trivializar el uso de los medicamentos, en lugar de invitar al uso racional de los medicamentos como pide nuestra ley vigente; es –dice el tríptico- una píldora “no abortiva que no produce ningún problema o lesión en el embrión”, pero aclara “en el caso de que hubiera ya un embarazo”.

Sin darse cuenta el hábil redactor del tríptico, nos informa de que se trata de un antiimplantatorio, esto es, un producto que impide la anidación del embrión. No lo mata, lo expulsa al exterior. Dicho claramente: no lo mata directamente, lo deja morir en el exterior de su madre. Este dato, sustancial, debe ser conocido por la paciente; es determinante para una toma de decisión seria y equilibrada.

Sobre el hecho de que el embrión es ser vivo caben pocas dudas; el propio documento, al mencionarlo, se acusa; pero además, el Comité de Bioética de España hace unos pocos días ha afirmado la doctrina de que la vida comienza con la fecundación.

El hecho científico es que no menos del 60 por ciento de las ocasiones el mecanismo de acción de este producto es antiimplantatorio, por tanto abortivo. Para eso se usa.

Un análisis pormenorizado del tríptico nos da una sensación triste y chapuza, como de aficionado; como profesional de la Farmacia me avergüenza que además de que no se haya reconocido nuestra objeción de conciencia, además de que se nos obligue a dispensar, encima se nos “invite” a repartir esta bobada de tríptico que parece una invitación de discoteca (las hay mejores y más profesionales) y que eso sea “la información que debe dar el farmacéutico” según nuestras ministras de Sanidad y de Igualdad. Esto se hace más terrible cuando el documento viene firmado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos: un documento así no puede llevar el refrendo de nuestra máxima institución profesional.

En otro párrafo, el que lleva número 6, se hace la pregunta de si precisa o no algún tipo de reconocimiento la persona o algún análisis. La respuesta es que como es un medicamento seguro no necesita. Entonces ¿todos los demás medicamentos de receta o no, necesitan un análisis previo? O ¿no son seguros? Me temo que alguien no sabe lo que se trae entre manos con este producto y con los medicamentos. O quiere trivializar su toma, que es ir en contra de la Ley, pues, de receta o no, continua siendo un medicamento y los medicamentos se deben tomar con mucho respeto y prudencia.

Espero que estas palabras ayuden a la presidenta del Consejo, doña Carmen Peña, a reflexionar sobre el tema y a redactar otro documento acorde con la inteligencia de las usuarias (muy superior), compatible con la verdad de las cosas y a la altura de la profesionalidad de los farmacéuticos españoles.

 

 

 

 
Nunca la solución será matar PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Admin   
Jueves 22 de Octubre de 2009 13:05

 

 

Nunca la solución será matar

 

Cada día se pone más en evidencia que el único argumento que pueden esgrimir los defensores del aborto y de su amparo legal es el desnudo querer sin apoyo alguno en la razón, el de "porque nos da la gana". Todo lo más cobijados bajo los efectos mágicos de una palabra talismán: es lo moderno. Algo nos advertía de la malicia consciente, el uso manipulador del lenguaje desde el primer momento. Los eufemismos con que se designaron las muertes directamente provocadas de los niños engendrados pero truncados en el proceso de su gestación, dejan a las claras la intención de engañar a los ciudadanos.

 

¿Puede existir una expresión más cínica que la de hablar de "interrupción del embarazo" para referirse al hecho de quitar la vida a un ser humano agresivamente y además indefenso? Ni siquiera considerarlo un ejemplo extremo de sarcasmo suaviza la tremenda escena de esos niños descuartizados y menos aún libra de responsabilidades morales a quienes miran a otro lado, o consideran que eso no va con ellos, ni personalmente lo vamos a practicar. Es una acción tan de lesa humanidad que nos salpica hasta a los que manifestamos públicamente nuestro rechazo.

 

Yo no voy a hablar desde la ciencia. Pero si algo nos ha quedado claro a los que no somos expertos es que desde el instante de la concepción un nuevo ser humano distinto de la madre y del padre ha entrado en la historia, llevando inscritos en sus genes su identidad y su peculiaridad. Sólo un ignorante se atrevería a hablar a estas alturas de "preembrión" para designar los primeros momentos de la gestación. Como los ya nacidos, todo va a ser cuestión de tiempo.

 

Tampoco quiero agarrarme al argumento moral presente en el principio universal de la ley natural "no matarás" defendido por tantos hombres y mujeres de buena voluntad, y sin ambages por la Iglesia Católica, a la que me honro en pertenecer. 

No es verdad que lo que pretendemos los "no abortistas" es que las leyes castiguen a la mujer. Es admirable la diversidad de instituciones que están surgiendo para atender a la mujer tanto si ha abortado, como a la que afronta su dura situación y saca adelante a su bebé. Nos duele el desgarrón afectivo de la madre y la muerte de un niño, así como nos alegramos de aquellas mujeres heroicas que afrontan y sacan adelante su maternidad no deseada; pero mucho más cuando la sociedad toma conciencia y se abre en atenciones para sacar adelante el duro camino de su decisión. De unas y de otras.

 

Sí que debo aportar dos reflexiones personales. La primera tiene que ver con el horror que, con razón, nos despierta el terrorismo, venga de donde venga. Pero la razón de nuestra condena no puede basarse exclusivamente en el amparo de una ley positiva, entre otras cosas porque las leyes cambian y triste sería que lo bueno o lo malo de hoy pueda ser mañana valorado al revés. 

Siempre me pareció lamentable el refrán "El muerto al hoyo y el vivo al bollo". ¿Es un fundamento serio que en el mismo sistema legislativo de una nación pueda perseguirse la violencia criminal en unos casos y pueda ampararse la violencia contra el no nacido, como dos fenómenos que nada tienen en común? ¿Quién señala el límite a tan endeble principio? ¿Desde cuando lo útil es el fundamento más sólido de lo bueno? Siempre me ha estremecido la sentencia evangélica de que quien a hierro mata, a hierro muere. Elegir el camino de matar como solución a nuestras dificultades nos debiera advertir cuando menos de un descenso a edades ajenas a la razón, pongámosle la etapa histórica que nos plazca.

 

La segunda reflexión tiene que ver con mi condición de profesor. Cuando me inicié en la docencia la asignatura pendiente era la educación sexual. Se enseñó con profusión todo lo que se podía saber, todo. Han pasado casi cuarenta años y el lamento sigue siendo el mismo. ¿Qué pasa con nuestras adolescentes? ¿Qué pasa con nuestras jóvenes? 

¿Nos hemos preguntado por el modelo de ser humano, si es que lo tenemos, que orienta la educación de la juventud, escolar y extraescolar, en el aula y en la calle? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para descubrir que el modelo elegido no sirve, que está destrozando a grandes sectores de nuestros adolescentes y jóvenes, en las relaciones amorosas o en el botellón, por sólo citar lo evidente? El aborto clama a voz en grito el fracaso de la educación, pero sobre todo la desesperanza de un Estado que considera que no hay otro camino para poner remedio a los males que el de poder matar. Yo no quiero participar en esta mascarada.

SANTIAGO ARELLANO HERNÁNDEZ ES CATEDRÁTICO JUBILADO DE INSTITUTO, EX-DIRECTOR GENERAL DE EDUCACIÓN Y MIEMBRO DEL FORO DESARROLLO Y PROGRESO

 

Última actualización el Jueves 22 de Octubre de 2009 17:35
 
Carta abierta a los farmacéuticos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Admin   
Lunes 28 de Septiembre de 2009 17:23

Habiendo recibido las Instrucción Técnica correspondiente para llevar a cabo la dispensación de la píldora post-coital sin receta médica, estimo pertinente expresar un conjunto de reflexiones personales:

 

  1. Se ha pensado en los derechos de todos los involucrados en el problema de un embarazo no deseado, menos en el derecho del farmacéutico a dispensar (o no) de forma correcta; ante la voluntad de el/la usuario/a (página 7) el farmacéutico no puede hablar salvo que sea “admitido” por aquel/aquella. Según esto, si el usuario (así lo llama el protocolo) manda callar al farmacéutico, éste no puede ni averiguar las enfermedades que este pudiera tener, ni los medicamentos que pudiera estar tomando, ni ninguna otra información relevante que pudiera contraindicar la dispensación. De todas maneras, el farmacéutico “procurará” informar del medicamento (aunque no sea de receta, sigue siendo un medicamento). Patético.
  2. En la propia página 7 dice la instrucción técnica que hay que advertir (si le dejan) por parte del farmacéutico que hay otros métodos más eficaces y seguros (creí entender en su día que este método anticonceptivo de urgencia era absolutamente seguro y sin efectos secundarios).
  3. También en la página 7 dice que “si no existen contraindicaciones…el farmacéutico procederá a la dispensación del anticonceptivo de urgencia”. Si no puede tener una entrevista con la paciente (ahora sí), ¿Cómo va a averiguar si existen contraindicaciones? (¿Telekinesis?).
  4. Si la paciente no admite comentarios del farmacéutico o manda alguien por delegación, ¿Cómo conocer su edad? (La ley básica de autonomía del paciente establece el punto de corte en los dieciséis años) ¿Cómo saber si no está siendo coaccionada por otra persona? ¿Cómo saber si no es la enésima píldora que ingiere en esa misma semana?

Esto sólo en la página 7 de la instrucción técnica.

No soy un experto en atención farmacéutica, pero supongo que tantos colegas que lo son encontrarán en esta y otras páginas de la Instrucción Técnica muchos más defectos y errores que los que yo he podido ver.

Es un protocolo insostenible que además desde mi punto de vista sitúa al farmacéutico como un mero repartidor de píldoras a golpe de decreto en el que no se le deja intervenir como profesional de la salud y no se tiene en cuenta ni su criterio profesional ni sus (hay que decirlo) convencimientos de tipo ético. Resulta humillante para los que consideramos la Farmacia como una profesión indispensable y fundamental en la salud de las personas, trabajando en coordinación con los demás profesionales de la salud, garantes reconocidos de uno de los mejores sistemas de distribución del mundo, confidentes y amigos de sus pacientes, seamos llevados a esta situación.

Dispensa o revienta.

Este cambio de status (receta a no receta y con este protocolo de dispensación) del levonorgestrel en alta dosis como anticonceptivo de urgencia ha pasado de tapadillo ante la opinión pública y ha cogido a la prensa en las Batuecas, pero es un hecho de muchísima importancia sanitaria.

También debo decir que no se deja salida alguna a aquel farmacéutico que por cualquier motivo serio no quiera dispensar este medicamento. La libertad es poder elegir y sin libertad no hay estado de derecho; sólo mantienen su derecho aquellos que quieren dispensar. Se cercena la libertad de una parte de los farmacéuticos.

Finalmente un comentario sobre el hecho en si del cambio de clasificación del medicamento: que alguien me enseñe la cara que tengo que poner para negarme a dispensar un ansiolítico sin receta a alguien que está nervioso, un antibiótico a alguien que tiene una manifiesta y visible infección de muelas y a ver quien pide ahora receta para todos los demás anticonceptivos.

La arbitrariedad en la disposición de normas por parte de los gobiernos trae anarquía y mal funcionamiento de los sistemas y en este caso hiere gravemente la democracia en que vivimos.

Conste como colofón que no hay un solo juicio moral y menos “desobediencia civil” en esta carta, que únicamente busca un reconocimiento del farmacéutico como profesional de la salud y un apoyo a la libertad de conciencia de los profesionales.

 

Carlos Adanero Oslé

Farmacéutico

 

 
PDD en las farmacias sin receta, algunas puntualizaciones. PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Admin   
Martes 19 de Mayo de 2009 06:48

Como farmacéutico, ante la posible aprobación de la dispensación libre, sin receta ni supervisión médica, de la PDD (píldora del día después) en las farmacias, me gustaría hacer un conjunto de reflexiones de tipo profesional:

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1. Como todo medicamento, el levonorgestrel (principio activo) tiene efectos secundarios (aunque lo diga la señora ministra). Como no lleva suficiente tiempo en el mercado (se aprobó en 2001) su plan de farmacovigilancia aún está incompleto; si bien es cierto que los efectos indeseables no parecen ser de demasiada importancia, (sangrado, dolor de cabeza…) nadie en su sano juicio puede afirmar que no los vaya a tener y graves a largo plazo (caso del Agreal®, por recordar alguno reciente). En todo caso hay documentadas un conjunto de interacciones serias.

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2. La experiencia con niñas menores de 16 años es inexistente, según consta en la propia ficha técnica del producto. Aprobar su uso indiscriminado y sin control médico en cualquier edad parece, cuando menos, irresponsable.

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3. En la ficha técnica del producto consta que no es más que un método anticonceptivo de emergencia y bajo ningún concepto un método anticonceptivo más. Si no hay control médico y su dispensación no consta en la historia terapéutica de la paciente, se pueden cometer abusos que pongan en peligro la salud de la misma.

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4. Sobre el mecanismo de acción, que alegremente, se ha dicho por parte de las ministras que no es abortivo, permítaseme expresar cuando menos mi duda al respecto. No es el momento, ni el lugar de discutirlo. No creo que tampoco importe mucho a las señoras ministras, pues el cadáver es más pequeño y crea menos problemas a la administración.

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5. Nadie ha demostrado que el uso de la AU (anticoncepción de urgencia) disminuya el uso de la llamada IVE (interrupción voluntaria del embarazo o aborto provocado) como método anticonceptivo con lo que no se consigue el objetivo perseguido. Es más, datos muy serios apuntan a que se abandona el uso de otras medidas higiénico sanitarias (abstinencia, condón, fidelidad) y aumenta el riesgo de contraer enfermedades de trasmisión sexual.  

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En definitiva, que no veo justificado la autorización del mal uso de un medicamento sin conocer siquiera la opinión de todos los expertos para una evidente medida electoralista que poco o nada tiene que ver con la salud de las personas.

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Sin receta y control médico, las conclusiones pueden ser imprevisibles e incontrolables por muy buena fe que pongan los profesionales. Se clasifica como caramelo de menta a un medicamento y eso nunca va a ser bueno, es ir contra la naturaleza de las cosas.

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